Llevaba desde octubre del año pasado sin escribir en este blog. No por falta de temas, pero sí por falta de tiempo.
La situación de la Crisis de Basuras en el municipio de Llucmajor sigue adelante por la incompetencia y falta de miras del gobierno municipal. Un problema que ya alerté hace años, por 2024, que la situación iría peor año tras año por las malas decisiones políticas de quién debe velar por el buen funcionamiento de los servicios básicos.
La situación actual: contrato caducado

Empecemos a poner la situación clara para todo vecino que se estará preguntando «¿Qué demonios pasa con las basuras?».
En primer lugar, hay que entender que la recogida de basuras en el municipio de Llucmajor no es un servicio centralizado en una empresa única, sino que, porque así lo quiso el Partido Popular (PP) en su día, está fraccionado en varias empresas y cada una se encarga «de lo suyo».
Con esto venimos a decir que lo que no se recoge del contenedor gris y queda fuera sobre el asfalto, no lo recogerá la empresa que se encarga de recoger el vidrio, el cartón o los envases. Una imagen que para los usuarios del servicio de recogida de basuras es incoherente, ya que el camión pasa delante de toda la basura vertida en el suelo.
En segundo lugar, el contrato de recogida de basuras, tanto el del contenedor de rechazo (gris) como los de reciclaje (azul, verde y amarillo) están caducados. El último en caducar fue el de rechazo en mayo 2025.
¿Y qué significa que estén caducados? pues que no se han licitado y adjudicado el nuevo servicio y, a efectos prácticos, el Ayuntamiento, y en especial sus residentes, están a merced de las empresas que dan el servicio.
La gran mayoría de problemas vienen por la empresa de la recogida del rechazo, pues es el que desde 2015 ha dado incidencias graves y cada año más. En 2024 fue el inicio del fin del servicio pasando de ser «aceptable» a ser «horrible», pero 2025 y 2026 se han llevado ya el premio a los peores 2 años de la historia de Llucmajor.
Pero claro, aquí la culpa no es de la empresa ya. Su contrato caducó y ésta manifestó por escrito al Ayuntamiento que no quería continuar. Por tanto, avisó de que buscasen a otra y así evitar este problema. Pero la Alcaldesa se negó, y quienes la apoyan la defendieron. Por eso digo que 2025 y 2026, han sido dos años donde la incompetencia y la mala práctica de quienes gobiernan han hecho que los vecinos vivan entre basuras, ratas y cucarachas.
Emergencia sanitaria: tarde y mal

Ya en 2024 empecé a hablar de la necesidad de declarar la emergencia sanitaria. En ese momento porque consideraba necesario rescindir el contrato con la empresa que incumplía y poner a otra durante 2 años mientras se licita el nuevo contrato. Pero ya en 2025, sin contrato, dejó de ser una alternativa la emergencia sanitaria y pasó a ser una necesidad.
El Partido Popular de Llucmajor y Vox Llucmajor, ambos partidos responsables de este desastre de gestión en el municipio, se negaron en rotundo a tomar cartas en el asunto y únicamente echaron la culpa a la empresa sin actuar. Así fue en 2025 y casi todo el verano de 2026.
Finalmente, a raíz de la oposición en bloque, donde se encuentra el Partido Vecinal LLIBERTAT LLUCMAJOR, se votó y aprobó declarar la emergencia sanitaria. Una emergencia que era reivindicada ya por los vecinos a gritos en las sesiones plenarias y en todas las apariciones televisivas de la Crisis de Basuras.
Pero eso no bastó, porque una vez más la pelota pasó a estar en el tejado de la Alcaldesa y su séquito. Veréis, la competencia de declarar la emergencia sanitaria es de ella. Lo marca así la Ley, por lo que no la declaró enseguida, dejó pasar el tiempo y con eso alargó la agonía pese a que el Pleno fue claro y tajante.
Pero no solo eso, sino que además enfocó la emergencia como si no la hubiera, con tiempos lentos, solicitando a pocas empresas refuerzo, y al final ofreciendo poco para que acepten. Con eso la situación ha seguido igual: basura por todo y nadie reforzando realmente.
El nuevo contrato para 2027

Paralelamente la Alcaldesa y su gobierno en 2026 aprobaron los pliegos y dieron inicio al proceso de licitación para el nuevo contrato de recogida de basuras. Uno que unifica el de recogida de rechazo y el reciclaje. Eso sí, vendido a prensa como si en 2026 empezará y con eso asustando a las empresas a ofrecer sus servicios como refuerzo durante la emergencia sanitaria.
Entendamos algo clave, las empresas quieren ser rentables. No ofrecen sus servicios a pérdida. Si hay una emergencia sanitaria se espera poder dar servicios a cambio de una de estas dos cosas: un pago más alto, debido a la emergencia (hay que poner más flota y personal corriendo, sin meses para prepararlo); o una duración clara (hasta 2 años permite la Ley).
La Alcaldesa al vender en prensa que «en octubre 2026 empezará el nuevo contrato» asustó a la mayoría de empresas, pues directamente se presentan a ese contrato y no al actual.
Pero no es solo por lo anterior, hay un factor clave más: el nuevo contrato quita el servicio de recogida de contenedores y pasa al puerta a puerta, por lo que los camiones no son los mismos que se usarán para cubrir la emergencia sanitaria. Modelos distintos de recogida de basura implican inversiones distintas y más coste para las empresas. ¿Para qué invertirá una en más flota de camiones con pulpo y personal formado especializada para eso si en apenas unos meses pasará a ser con otro tipo de camión que requiere otra formación?
Exacto, la incoherencia absoluta del gobierno municipal se ha cargado cualquier tipo de solución para este 2026, y muy posiblemente para 2027.
La solución parcial para 2026

Como dije ya en varios Plenos y en reuniones internas del Ayuntamiento, a la vista de todas estas cagadas cometidas y la pérdida de la confianza que genera el Ayuntamiento, la solución que les queda es contratar, por alquiler, camiones o furgonetas abiertas, sin compactadora (debido a que no requieren personal especializado), en un número no inferior a 5 unidades, para seguir los camiones que quedan en la flota actual y así recoger todo lo que queda fuera. Cada camión con 3 operarios.
Es más caro, implica mayor consumo de combustible, porque hay que ir a los puntos verdes a descargar y usar esa compactadora y luego llevarlo al centro de procesamiento en el municipio de Palma, pero es la única opción que han dejado vigente a la vista del desastre de gestión.
Ahora bien, pese a que esta solución está en la mesa, no hay interés claro de la Alcaldesa en tomarla. ¿Por qué tantas trabas y alargar la agonía a los vecinos del municipio?
En mayo de 2027 son las elecciones. Solo espero que los vecinos en masa castiguen en las urnas al PP y Vox de Llucmajor (lo que hagan a nivel autonómico o nacional es otra historia, ya que son realidades distintas) por estos años de abandono institucional desde el Ayuntamiento.


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