Hace casi un año que no he vuelto a escribir en este blog debido a todo el trabajo que he tenido encima. Ya es hora de solventarlo.
Hoy quiero hablar sobre una serie de reflexiones que he hecho tras mi paso por el puesto de Técnico Agente de Ocupación y Desarrollo Local (AODL), donde he ocupado el puesto en una entidad local durante casi un año.
¿Qué es un AODL?

Antes de comenzar con las reflexiones, muchos os estaréis preguntando «¿qué es un AODL?». Pues a groso modo, los AODL son los encargados, dentro de las administraciones públicas, en especial las de carácter local (Ayuntamientos, Mancomunidades y Diputaciones) en fomentar el empleo y el desarrollo local de la zona en la que están.
Para ello tienen dos vertientes, por un lado fomentar el tejido comercial y empresarial para que éstos generen más empleo de carácter privado y así haya un impacto positivo en los datos de ocupación laboral. Por el otro lado tienen los programas de empleo público del servicio de empleo de la comunidad autónoma (en el caso de Baleares, el Servicio de Ocupación de las Islas Baleares, SOIB).
Debido a su primera vertiente, los Ayuntamientos tienden a usar a los AODL como técnicos expertos en subvenciones, con el fin de que rastreen, gestionen y coordinen las subvenciones que ofrecen otras administraciones públicas (europeas, estatales, autonómicas y provinciales) para que se financien proyectos que puedan mejorar las actividades que realiza el propio Ayuntamiento para el que trabajan.
En cuanto a su vertiente de empleo público, en el caso de Baleares existen programas de empleo a los que pueden acogerse los desempleados que son demandantes de empleo y cumplan los criterios específicos que se indiquen. Las administraciones públicas luego pueden acogerse a ser beneficiarias de estos trabajadores a bajo coste o coste cero, pues vienen sus sueldos y costes laborales subvencionados por la comunidad autónoma.
Con estas definiciones, muy resumidas y que no cubren otros aspectos que también realizan los AODL, nos podremos centrar en las reflexiones que quiero hacer.
La burocracia desorganizada

En primer lugar, tras haber estado gestionando proyectos de empleo del SOIB de los programas «Reactiva», «Dona», y «Joves Qualificats» he de decir que es contraproducente que cada programa tenga formatos distintos de los mismos documentos y protocolos de gestión que no son iguales.
Esta falta de unidad y coherencia entre los programas de empleo que provienen de la misma institución son contraproducentes a la hora de ofrecer una burocracia eficiente al estar desorganizada.
Los técnicos AODL deben poder gestionar las convocatorias sabiendo que al referirse a un documento (el T3, T4, etc.) éste es el mismo para todos. Sin embargo, que una numeración documental en un programa sea distinto a otro obliga a siempre revisar y retrasar los tiempos, perjudicando a tanto el beneficiario del programa (la persona contratada), como al ejecutor del programa (la entidad contratante), como al propio SOIB.
Esta es una de las reflexiones que en todos los informes que he remitido a los distintos coordinadores técnicos del SOIB, de estos programas, he dejado remarcado. Ya que tampoco ayuda que haya cambios en los mismos programas en sus protocolos de gestión de un año para otro.
Procesos de selección ineficientes

El objetivo final de los programas de empleo es conseguir que las personas en paro encuentren un empleo y puedan así salir de la dura situación que es el encontrarse sin trabajo.
Sin embargo, tras haber hecho proceso de selección como AODL he de decir que considero ineficiente para dar cumplimiento a esta causa el sistema que he vivido.
Por ejemplo, en los programas de «Joves Qualificats» es bastante correcto, ya que se busca conseguir el primer empleo en relación a los estudios cursados por el candidato. Por eso busca que los más jóvenes y sin experiencia sean los principales beneficiarios. Sin embargo, el límite de edad impide que una persona más mayor que ha cursado estudios superiores y necesite esa primera experiencia se vea beneficiado.
Donde tengo la mayor crítica es en los programas de «Reactiva», donde las evaluaciones son prácticamente una tómbola para el propio Ayuntamiento. Se tienen en cuenta factores en la ponderación que sesgan mucho el proceso selectivo y en algunos casos, el que se lleva la máxima puntuación en la entrevista, puede quedar relegado hasta un 5to o 6to puesto en la lista de selección. Lo anterior viene por criterios que suman puntos, cómo el ser parado de larga duración o tener menores a su cargo.
Un ejemplo de esta injusticia es la siguiente: Un trabajador de la construcción que ha trabajado toda su vida acaba en la calle a apenas 6 años de jubilarse porque ha cerrado la empresa. Nadie lo contrata por su edad y no le queda otra que apuntarse al programa «Reactiva». Llega a la entrevista, el AODL le da la máxima puntuación porque al revisar su documentación ve que es un trabajador ejemplar que ha sido en activo toda su vida y cuya situación es injusta para él, pero que si se le da trabajo seguirá como ha hecho siempre. Pues a esta persona se le penaliza porque «ha trabajado» y se le ignora totalmente el hecho de su situación. Con esto, otro que tenga 40 años, ha estado en paro 6 años, y ha sido despedido de su última empresa, tendrá más valoración que se sumará a la nota de su entrevista.
Es por eso que una de mis reflexiones, y creo que la más importante, es que es necesario humanizar más con criterios más objetivos, o creando una nueva línea del programa «Reactiva» (tienen uno para menores de 30 y uno para mayores de 30 actualmente) para mayores de 55, sería necesario para evitar este tipo de situaciones.
Las subvenciones no lo son todo

El enfoque por parte de varias administraciones a que un AODL es el «experto en subvenciones» es otro error. Sí, es importante que haga el rastreo y prepare las solicitudes con sus debidos proyectos para las subvenciones con el fin de que el Ayuntamiento tenga más fondos para acometer actuaciones que puedan mejorar el desarrollo local.
Pero no debe olvidarse que para mejorar el desarrollo local es vital que el técnico AODL se convierta en el eje de unión entre las empresas privadas del municipio y el Ayuntamiento para coordinar proyectos como una agencia de ocupación dirigida por el propio Ayuntamiento.
En conversaciones con otros AODLs, llegué a la conclusión que este tema al final depende del Ayuntamiento en cuestión, aunque era muy mayoritaria la opinión de que al final este punto queda en un último plano porque se acaba siempre remitiendo a las personas que buscan empleo a que vayan al SOIB o al SEPE.
Conclusiones

Aunque pueda parecer que no he disfrutado de mi paso como técnico Agente de Ocupación y Desarrollo Local (AODL), sí lo he disfrutado en la gran parte de su tiempo. Poder ayudar a las personas a encontrar empleo es algo gratificante, y ver que eres parte importante del proceso de ejecutar proyectos públicos a través de subvenciones también lo es.
Sin embargo, siempre queda esa espinilla clavada de las cosas que podrían ser mejores y que aquí he comentado haciendo unas breves reflexiones.
Lo que más me ha gustado, es la gestión de subvenciones, ya que al final es lo mismo que ser un gestor de proyectos y tener encomendada la gestión financiera y la coordinación de su ejecución dentro de los plazos.
Lo que menos, la gestión de los problemas y dramas que haya en la faceta de recursos humanos que tienen los programas de empleo público financiados por el SOIB.
Ser técnico AODL es una posición transversal donde tocas diversos temas y al final todo pasa por ti para sacarlo. Trabajas estrechamente con el departamento de Recursos Humanos, con el de Intervención, con el de Tesorería y con los cargos políticos de la administración para saber qué quieren hacer.
Al final, en agosto se me ofreció un nuevo destino en otra administración, para un puesto de carácter eventual, pero que está más ligado a mis estudios de economía. Acepté para acercarme más a lo que me llena. Pero si no hubiera tenido esta oportunidad, a fecha de hoy seguiría como técnico AODL porque es, pese a sus momentos, un trabajo que es gratificante.
Solo espero que en un futuro, algunas de mis reflexiones, que se que otros técnicos AODL las comparten, sean también las mismas que los impulsores de los programas del SOIB, y también de los políticos de las entidades locales. Hay mucho potencial en la figura del AODL, no debe desperdiciarse.


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