Reflexiones sobre mi experiencia docente en Baleares

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Para aquellos que me conocéis, sabéis que este año 2024 probé a ser docente en la Conserjería de Educación del Gobierno de las Islas Baleares.

A partir de diciembre regreso a mi terreno: la gestión pública municipal. En esta entrada os quiero hablar de lo que ha sido para mi esta breve etapa docente de 8 meses, y la valoración que le hago al respecto.

Respecto al alumnado

Tanto en el CIFP Juníper Serra, como el IES Ses Estacions, he podido disfrutar de alumnos que me han alegrado mucho el ser profesor. Alumnos respetuosos que han cumplido con sus deberes con el profesor y han realizado las tareas que les he ido encomendando, además de mostrarme interés en aprender más de lo que se refleja en el programa de la asignatura.

Muchos profesores, en ambos centros, así como amigos que se dedican a la docencia, me han dicho que he tenido mucha suerte en mi primer año de experiencia como docente de alumnos de Formación Profesional y Certificado Profesional.

La verdad que así lo creo. Poder tratar con personas ya adultas es mucho más fácil que tratar con menores de edad y sus familias. Además de que creo que eran alumnos con interés de estudiar para progresar en sus vidas profesionales.

Con esto no quiero decir que todo haya sido fácil con los alumnos. Siempre hay alguno al que le cuesta más seguir la clase y estar al día de los trabajos, las entregas, y superar las pruebas de evaluación. Pero me alegra que todos han podido superar mis expectativas, aunque les haya costado un poco a algunos.

Respecto al profesorado

También tengo buenas palabras y mucho agradecimiento a mis compañeros del claustro de profesores, pero en especial con los del departamento de Administración en tanto el CIFP Juníper Serra como el IES Ses Estacions.

Ahora bien, como digo siempre: en todas partes cuecen habas. Nadie puede decir que «todos» son perfectos ni que «todos» son malos. Hay algunos docentes con los que he compartido espacio en el centro que me parece que olvidan cual es el principal objetivo, o que no comparten el que se espera de un profesor. Quizás es una visión mía como outsider que ha pasado para experimentar y conocer la profesión y que quizás la tiene idealizada. Aunque hablando con otros compañeros de trabajo hay nombres que al final se repiten con los mismos comentarios. Al final es algo que pasa en todos los trabajos: hay unos que arriman más el hombro que otros, y eso es innegable.

Creo que merecen especial mención Antonio, Jesús, Francisco y Andrés. La ayuda y el compañerismo que estas personas me han brindado en los centros en los que he trabajado este 2024 han sido vitales para comenzar.

Respecto a la Conselleria

Pero no todo iban a ser buenos comentarios. Con quien tengo mis malos momentos es con la Conserjería de Educación y sus numerosas meteduras de pata que no han hecho más que estresar y poner de los nervios, debido a fallos que eran fáciles de solventar.

En primer lugar, el mes de septiembre no pude trabajar como docente, pese a que había plazas sin cubrir, porque la plataforma web no funcionaba durante mes y medio. Hasta se asignaban plazas a gente que ya estaba con su plaza fija, porque el sistema murió y no lo reparaban. En una ocasión incluso se coló una persona en el proceso de selección, y me quedé sin la plaza en ese momento.

En segundo lugar, está uno desamparado frente a los problemas técnicos de la Conserjería. Mes y medio llamando cada semana para aclarar temas y nunca cogen el teléfono. Parece que la única vía para que sea uno atendido es por correo electrónico, pero incluso de esa manera te informan mal. Por poner un ejemplo, me indicaron que si un docente renuncia a su plaza por irse a trabajar a otra administración pública le inhabilitan de ser profesor por dos cursos. Tras eso revise la normativa vigente en el BOIB y únicamente afecta al curso en el que uno dimite. De 2 cursos a 1 curso hay un buen trecho.

En tercer lugar, la burocracia innecesariamente estricta. Se que es algo de lo que nos quejamos casi todos en algún momento de la vida sobre la administración pública en si misma, pero yo estoy acostumbrado a que exista demasiada burocracia en los Ayuntamientos. Pero lo de la Conserjería de Educación es a ratos peor. Yo se desde mitad de noviembre que el día 2 de diciembre ya no trabajaré en el centro porque hay un decreto de nombramiento de que soy técnico en otra administración. Notifico este hecho y se me confirma que no buscarán un sustituto hasta que presente mi renuncia. En pocas palabras, que los alumnos se quedarán semanas sin profesor por querer que dimita primero antes de hacer la selección del siguiente a cubrir la plaza. El alumno pierde, y con ello, la sociedad en su conjunto. ¿Entonces para qué sirve dar el aviso de los 15 días a la Consejería? para nada. Por suerte he preparado todos los materiales del segundo trimestre para mis alumnos del curso actual y hemos empezado la materia para que vayan bien de tiempo.

Repetiría como docente

Ahora en diciembre empieza la nueva etapa que se espera dure hasta el 31 de diciembre de 2025. Una etapa de carácter municipal, en el que podré brindar mis conocimientos en favor de los vecinos del municipio de Lloseta como Técnico Agente de Ocupación y Desarrollo Local.

Tengo claro que una vez finalizada esa etapa, si no hay ningún proyecto profesional interesante que me llene, repetiría como docente, y a ser posible, en los centros que ya he estado y me voy con muy buenos recuerdos.


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