¿Más banderas o más educación?

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Esta semana la sucursal de Vox en Baleares ha copado las noticias pidiendo que ondee la bandera de España en los colegios e institutos públicos y concertados.

No os voy a negar que me considero un patriota y que vería bien que en la entrada de los edificios públicos educativos estuvieran las banderas institucionales que corresponden: la Unión Europea, el país y la Comunidad Autónoma.

Esto es algo que ya se aplica en los edificios públicos como son Ayuntamientos, Diputaciones, Parlamentos, así como las oficinas y organismos dependientes de estos.

Ahora bien, pese a que es algo que no me disgustaría y aceptaría aplicar si fuera el Presidente de las Islas Baleares, no es a mi entender lo más prioritario ahora mismo en nuestro sistema educativo.

En 2023 se aplicó un recorte de 385 millones en Educación

El año pasado el presupuesto del Govern Balear para Educación fue de 1.244.294.595 euros. Sin embargo, no se habían invertido la totalidad de estos fondos, dejando por el camino 385.079.829 euros. Estamos hablando del 31% del presupuesto sin utilizar. Esto no había ocurrido en los últimos 10 años.

Pese a esto el Govern Balear aprobó el presupuesto de 2024 anunciando a bombo y platillo un aumento del presupuesto respecto al ejercicio anterior. Al menos así, sobre el papel, parecería que el gobierno de Marga Prohens (PP) apostaría por la educación de los ciudadanos de las Islas Baleares más que su predecesora, la señora Francina Armengol (PSOE).

Sin embargo, estamos en septiembre de 2024 y los datos provisionales de la ejecución de las inversiones en Educación de 2024 no pintan esperanzadores. Apenas se han invertido 616 millones de euros de los 1.342 millones que se aprobaron y vendieron ante la prensa. Para el trimestre que ahora comienza no parece que se vaya a ejecutar la totalidad del presupuesto, tal y como ocurrió en 2023 con la entrada del nuevo ejecutivo balear.

Así que aquí tenemos ya el primer motivo que le resta urgencia a poner banderas en edificios: los fondos para el departamento de Educación no están llegando en lo que va de legislatura.

Baleares no solo suspende en PISA, sino que empeora

En diciembre de 2023 se hizo público el Informe del Programa para la Evaluación Integral de Alumnos (PISA) de 2022 dejando por los suelos la imagen educativa en las Islas Baleares.

No es por sonar alarmista pero la situación es preocupante al ser los resultados más bajos en los últimos diez años. Por tanto, estamos hablando de un empeoramiento progresivo de la calidad educativa y que sitúa la comunidad autónoma por debajo de la media española.

Que seamos claros, tampoco es que la media española sea un dato de orgullo, es bajo en relación a otros países, pero sin duda es un dato terrible estar más abajo aún.

Por tanto, aquí tenemos ya el segundo motivo que le resta urgencia a poner banderas en edificios: la calidad educativa está en declive en las Islas Baleares.

¿Las banderas aumentan la calidad educativa?

Como dije al principio, a mi la idea de tener banderas institucionales en los centros escolares no me desagrada e incluso votaría a su favor. Pero hay que ser claros en decir que no es el momento de desperdiciar el debate público en este tema.

Existe un problema de reparto presupuestario en el Govern Balear en cuanto a ejecutar las políticas educativas que deben hacerse, como bien hemos visto con los datos que la propia administración publica en su portal de transparencia.

Pero este problema en realidad es una consecuencia de un problema más político y claramente identificable: falta un proyecto educativo sólido.

Pensemos por un momento en este primer año de legislatura de un gobierno en minoría del PP Balear que se ha sustentado continuamente en el partido Vox (aunque ahora digan que han roto, pero eso para los que conocemos de primera mano cómo funciona la política y la aritmética parlamentaria no hay quién se lo crea). Este año de legislatura la única mención constante sobre la política educativa ha sido el debate lingüístico y no el de la educación en su conjunto.

Por tanto, ante una falta de proyecto educativo sólido y con objetivos acotados y un plan con presupuesto real para ejecutarlo pues pasa lo que pasa: que el dinero no llega y se queda en el cajón.

Y de esto último tengo experiencia por la gestión que se ha hecho en las últimas dos legislaturas en el Ayuntamiento de Llucmajor, que nunca ha ejecutado el presupuesto porque sus gobernantes lo aprueban en base a vender titulares y no en base a proyectos sólidos. Una gestión nefasta que sólo empobrece a los ciudadanos mientras el político cobra su nómina sin haber mejorado la vida de sus conciudadanos.

Así que seamos claros, la sucursal de Vox en Baleares agita la bandera para tratar de tapar el problema real y no ofrece ninguna solución a los problemas que hay en nuestro sistema educativo. No es el momento de colgar banderas, sino de hacer un pacto educativo y crear un proyecto a largo plazo con mayoría parlamentaria suficiente, tanto a nivel autonómico como nacional.


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